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September, Do You Remember?

Editorial Musicartes

Letrero de madera con la palabra «Septiembre».

El mes en que celebramos la independencia de Centroamérica llega a su fin con una buena noticia: la primera reunión en Guatemala de la recién formada Comisión de Cultura de Centroamérica (CCCA).

Una comisión que ya da sus primeros pasos

Apenas dos meses y medio después de que el consejo directivo de FILAIE aprobara la comisión en Ciudad de México, la CCCA ya da pasos firmes. En esta primera reunión empezó a definir su perfil y a identificar los retos de la región, con un objetivo claro: impulsar el desarrollo de la industria musical centroamericana.

Para lograrlo, es necesario apoyar la fundación de sociedades de gestión colectiva en los países de la región que todavía no las tienen, como Honduras y Nicaragua. Desde aquí invitamos a los músicos de esas hermanas repúblicas a organizarse, y les tendemos la mano para apoyarlos en lo que necesiten.

Nuevas categorías centroamericanas en los Premios Estela

Uno de los primeros logros de la CCCA es la creación de dos categorías regionales en los Premios Estela, que se entregarán en noviembre en la Ciudad de Guatemala:

  • Mejor Canción, a nivel centroamericano.
  • Mejor Videoclip, a nivel centroamericano.

Con ellas, los premios adquieren una perspectiva regional.

Lo cercano también suma: artistas, medios y negocios locales

Como ya es tradición en Guatemala, una de las cadenas de comida rápida más importantes del país recaudó fondos con la venta de hamburguesas durante todo un día. Personajes, artistas y medios locales invitaron a participar y entretuvieron al público, y según los medios la recaudación fue todo un éxito.

Músico callejero tocando guitarra junto a una pared de ladrillo, con el estuche abierto en la acera.

La actividad es un buen ejemplo de algo que hemos tratado antes en este espacio: la relación directa entre el artista, el medio de comunicación y el negocio local es la que produce avances reales, sean benéficos o comerciales.

La cadena no podría llevar artistas internacionales a cada restaurante, así que convoca a los artistas locales, que colaboran con gusto y ganan promoción, igual que el medio y el propio restaurante. Ese círculo virtuoso enriquece directamente a la comunidad donde ocurre la actividad.

Las tendencias globales ayudan a estar a la moda, pero cuando se trata de lo cercano, hay que contar con lo cercano. Por eso sería lógico que, durante el resto del año, esos mismos restaurantes pusieran a su clientela, en buena proporción, la música de los artistas locales que los apoyan.

Y, por supuesto, que paguen su licencia por el uso de la música. Así, cuando la sociedad de gestión colectiva haga el reparto, el artista recibirá sus regalías, podrá seguir adelante con su proyecto y, de paso, ir a comerse una hamburguesa cuando quiera.