El trabajo del músico

El medio musical sigue siendo uno de los sectores más desprotegidos en materia laboral. Si hablásemos de cuanto le provee al PIB esta industria creativa, en empleos formales e informales, veríamos lo importante que es cuidar de nuestros intérpretes, no importando el estilo que se desempeñe. Un ejemplo: en un concierto con talento nacional, bien organizado , trabajan hasta 50 personas, no contando los empleos informales. En los eventos internacionales he visto hasta el triple.

Trabajar sin un contrato.

Los músicos estamos desprotegidos de todo derecho laboral cuando no contamos con un contrato profesional, ya sea para la interpretación en un evento o también cuando se trabaja en una orquesta o una banda musical. Además de la complicación de no tener acceso a seguridad social, aguinaldos, bono 14 y encima trabajar con el riesgo de penalizaciones fiscales. El músico promedio trabaja de manera informal y sin un futuro muy prometedor, la mayoría buscan otras labores adicionales para poder conseguir beneficios como el IGGS o IRTRA. Si un músico enferma, no podrá laborar y quedará sin derecho a remuneración económica alguna, ni un seguro. Por esto, es muy posible que algún día claudique como intérprete y busque una carrera donde encuentre el soporte que necesita para mantenerse a sí o una familia.

Los riesgos de ser músico.

Trabajar de noche no es cosa fácil, transportar instrumentos, resguardarse de la inseguridad y encima lidiar con la poca estabilidad que los pocos trabajos existentes ofrecen, la mayoría opta por interpretar su música aceptando casi cualquier paga, inclusive algunos llegan a regalar su trabajo a cambio de unas cervezas o una botella de un ron barato. Para ser músico profesional se debe entregar de lleno a ello , es decir abandonar toda la actividad adicional y dedicarse de tiempo completo al ensayo, el estudio y la interpretación, tiene que tener una solvencia económica que sólo aquellos que cuentan con un apoyo familiar en el principio de su carrera pueden llevar. De esta manera, la carrera de la música se convierte en una suerte de hobby donde sobresale el que mejores posibilidades tiene. Hemos visto que grandes intérpretes han sufrido las consecuencias de este mal sistema y en su vejez o enfermedad se ven totalmente abandonados a su suerte, mientras que en su juventud dieron todo para brindarle a una sociedad indiferente su arte, su corazón y sus mejores obras.

La profesión más feliz: el músico.

Es indiscutible que la música es una de las actividades más hermosas y mas satisfactorias que existen. Vivir de la música supone vivir de hacer feliz a los demás, darles gozo y belleza, brindar entretenimiento y hacer mejores los momentos de la vida. Es increíble que detrás de cada historia de éxito en la música hay episodios de mucha carencia, de angustia, de necesidad. Pero el que logra sobrepasar las barreras del anonimato y logra sobresalir en nuestro país merece un aplauso adicional por ir contra la corriente en una sociedad donde al músico se le necesita para obras de recaudación, se le exige cantar y tocar en eventos benéficos o en lugares donde no se le paga porque es para “darte a conocer”. Así, Guatemala goza de excelentes intérpretes, en diferentes disciplinas y seguramente brillarán con luz propia, aún en medio de tanta adversidad.

Soluciones.

Es importante que el músico exija un contrato en cada presentación, cuando entra a una banda , a una orquesta, a un conjunto. Inclusive que quede en claro los términos de una grabación, nosotros en MUSICARTES habilitaremos un espacio para documentar cada interpretación en cada grabación, inclusive en la grabación de temas con fines publicitarios. Los músicos tenemos que unirnos para exigir la profesionalización de nuestro trabajo, hemos dado muchas horas al ensayo y nuestro talento lo vale. Exigimos gozar también de los beneficios y responsabilidades que el trabajo digno representa: seamos justos también y facturemos nuestro trabajo, de esta manera podremos decir que somos parte indiscutible del funcionamiento de la economía de nuestro país. Levantemos nuestra cara y exijamos entonces se respete nuestro trabajo, digno como el de cualquier otro profesional.

Francisco Páez
Presidente MUSICARTES